No solloces en mi tumba;
Ya no estoy aquí. No estoy durmiendo.
Ahora soy parte del susurro del viento,
un gélido soplido que se queda estático con el tiempo.
Yo soy la luz del sol sobre el grano maduro,
soy la suave lluvia que acaricia un otoño inseguro.
Cuando te despiertes en el silencio de la mañana,
Yo seré aquella veloz punta edificante
de pájaros silenciosos en un vuelo constante.
Seré las suaves estrellas que brillan en la noche,
constelaciones que te observarán sin reproche.
Así que por favor te pido
que no te quedes en mi tumba a llorar;
porque ya no estaré allí más.