miércoles, 18 de julio de 2012

18.07.2012 "Sigues luchando"

¿Conoces ese sentimiento?, cuando lo único que te queda es esperar. Esperar a llegar a casa, a tu habitación, cerrar la puerta, caer en la cama y solo dejar que todo lo que guardaste durante ese día salga. Ese sentimiento de ambas cosas: resignación y desesperación; nada está mal pero tampoco bien, y estás cansado, cansado de todo, de nada.

Solo quieres que alguien esté ahí y te diga que todo estará bien, pero no hay nadie, nadie estará ahí. Y sabes que debes ser fuerte, porque nadie puede reponerte. Pero estás cansado de esperar. Cansado de ser el único que puede reponerte, de ser el único que se encarga de reponer a los demás y solo por una vez quieres que todo sea más sencillo.

Quieres que todo sea más fácil, simple. Quieres ayuda, ser salvado; pero sabes que no será así y aún sigues esperando, sigues creyendo, deseando. Y continuas manteniendote fuerte y luchando, con lágrimas en los ojos. Sigues luchando.




viernes, 13 de julio de 2012

13.07.2012

"Por lo menos habla, dí algo...por favor" dijo después de un largo silencio, tenía los ojos fijos en mi reacción; como si tratara de anticipar cualquiera de mis próximos movimientos o palabras...había algo de tristeza y súplica en su mirada.
"Es tan difícil hablar cuando quieres terminar con tu vida. Está por encima y más allá de todo lo demás, y no es una queja mental...es algo físico,es como...es como un dolor físico ¿sabes?, es físicamente doloroso abrir la boca y dejar que todas las palabras salgan. No salen de manera suave y en relación con tu cerebro como suelen, como deben hacerlo normalmente; salen por trozos...como si un dispensador estuviera botando pedazos de hielo, te atoras con ellas mientras que se juntan una por una dentro de ti, bajo tus labios. Así que solo queda permanecer callado"

Ninguno dijo nada más. Él me observó por unos segundos que se sintieron como horas y luego, sin anticipación alguna, me abrazó. Quise corresponder a ese gesto, tratar de sentir algo en esos instantes. Sin embargo, era tan difícil...no sentía nada, absolutamente nada; por eso permanecí estática sin corresponder pero tampoco alejándolo, al menos le debía ese pequeño respeto ¿no? Luego de unos minutos se separó de mí, desapareciendo tras el umbral de la puerta...mi puerta.


domingo, 1 de julio de 2012

01.07.2012

Dije que no volvería  a hacerlo, que dejaría que las cicatrices sanaran, que sangrar era solo un opción...yo puedo contra esto...¿puedo contra esto? Hoy acabo de darme cuenta que no, no puedo...nunca he podido, nunca podré...
He llorado por lo inútil que soy, por lo tonta, por lo cobarde. He llorado, y aún lo estoy, por que me siento un engaño...una triste mentira, un intento de perfección. ¿Cómo es posible que pueda decir a alguien que se aferre a la vida, mientras yo ruego por acabar con la mía? 

Soy patética, una estafadora; no merezco ese agradecimiento, no merezco ser considerada una "salvadora" no lo merezco. Nunca mereceré nada de eso porque no soy útil, porque no soy nada, porque jamás seré buena en nada ni podré ayudar a nadie. Moriré por los cortes y mi enfermedad, moriré y jamás podré ayudar.

Es por eso que hoy cogí esa gillette y con la vista nublada y mi respiración entrecortada, la cerqué a mi piel...la acerqué hasta sentir ese dulce y aterrador placer de su filo atravesando mi carne. Un corte por mi debilidad, otro por lo hipócrita que soy, uno más por aquella carta que me hizo pisar mi triste realidad, otro corte por que simplemente estoy sucia y otro, otro y otro más porque sencillamente ya no puedo controlar el asco y la rabia que invade mi ser...lo siento, estoy sangrando pero es lo que merezco...