"Por lo menos habla, dí algo...por favor" dijo después de un largo silencio, tenía los ojos fijos en mi reacción; como si tratara de anticipar cualquiera de mis próximos movimientos o palabras...había algo de tristeza y súplica en su mirada.
"Es tan difícil hablar cuando quieres terminar con tu vida. Está por encima y más allá de todo lo demás, y no es una queja mental...es algo físico,es como...es como un dolor físico ¿sabes?, es físicamente doloroso abrir la boca y dejar que todas las palabras salgan. No salen de manera suave y en relación con tu cerebro como suelen, como deben hacerlo normalmente; salen por trozos...como si un dispensador estuviera botando pedazos de hielo, te atoras con ellas mientras que se juntan una por una dentro de ti, bajo tus labios. Así que solo queda permanecer callado"
Ninguno dijo nada más. Él me observó por unos segundos que se sintieron como horas y luego, sin anticipación alguna, me abrazó. Quise corresponder a ese gesto, tratar de sentir algo en esos instantes. Sin embargo, era tan difícil...no sentía nada, absolutamente nada; por eso permanecí estática sin corresponder pero tampoco alejándolo, al menos le debía ese pequeño respeto ¿no? Luego de unos minutos se separó de mí, desapareciendo tras el umbral de la puerta...mi puerta.
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