jueves, 12 de enero de 2012

COMO LA NIEVE

La ventana se nubla con mi aliento,
mientras mi rostro sigue presionado contra esta.
Veo como todo cae al ritmo de una ventisca,
todo cae como el paso de la nieve
bajo las luces de la calle.
Y lo único que espero es la acumulación...
la acumulación de lo que no puede ser dicho.

Siento como estos enfrentamientos punzan la piel,
revelando la evidencia de que puede romperse con facilidad.
Tú eres tan fácil de quebrar,
te expones sin descanso a las grietas de tu alma.
Y dejas que el tiempo y la edad jueguen el lugar
de la vida o la muerte.

Solo deja que las sombras y la nieve
traguen las calles por completo,
que las cubran sin remordimiento alguno.
No dejes que el camino nos guíe;
por esta vez quedémonos en casa
y de esta forma podremos evitar aquel penoso trabajo
que es el escuchar la crueldad alimentada de risas,
aquellas que hacen ecos en nuestros sueños.

La razón de todo,
el despertar de un dominio de rencor.
La nieve entierra los daños,
y a los lejos las luces son difíciles de distinguir.
Escucha ese sonido, es el llamado de lo que pudo haber sido.
La tartamudez que despierta el sonido
de los sueños interrumpidos,
de los sueños rasgados.

Dejas que el tiempo y la edad
jueguen el lugar de la vida o la muerte.
Ahora la adrenalina es la única que llena mi ser
y solo puedo sentir el dolor por medio de mis sueños.

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